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Me dice que me ama...

петък, 4 март 2016 г.

El perro del hijo

El perro del hijo



El perro del hijo

Quiero relatarles la historia emocionante de mi fiel amigo, pero esta historia empieza mucho más atrás en el tiempo desde el momento en que mi amado padre se fue para lidiar las guerras justas de nuestro pueblo. Soy el hijo del Sapa Apu Inka, uno de sus hijos – el menor. Me llamo Wak'a Qanwan porque justo cuando he nacido mi padre se fue a la guerra y mi madre Qikyusisa me dio este nombre para que Dios esté conmigo ya que nadie sabía si mi padre regresaría de la guerra algún día. Pasaron varios años y yo crecía educado, cuidado y amado por mi madre junto con mis 2 hermanos mayores y mi hermana. Varias veces ellos me relataban como era mi padre y en sus recuerdos de niños él era el más bello, el más valiente y el más fuerte de todos los varones que habíamos conocido en nuestras cortas vidas. Pero en la casa del Sapa Apu teníamos tan solo enemigos dado que mi mamá no era oriunda de la panaka de Túpac Yupanqui si no de Sumaj Achachila de tierras mas allá del Mar. Yo tenía ya 4 años y no tenía otros amigos que mis hermanos, los siervos de mi mamá y los animalitos de la puna y del páramo porque todos de la panaka real cada día hacían conspiraciones contra mi mamá y mi familia diciéndole que habiendo pasado los 4 años sin noticia ninguna de mi padre significa que él ha fallecido ya y que mi mamá tiene que regresar a casa de sus padres junto con nosotros los 4 y que la Mitma inka obtendrá el poder del Sapa. Mi mamá lloraba mucho pero nunca dejó de creer que mi padre regresara con vida y con la victoria de las tierras lejanas.

He aquí empieza la historia de mi amigo el perro. Nunca hasta aquel entonces yo he tenido un perro propio mio. Me gustaban, les acariciaba y les daba a comer pero ninguno llevaba mi espíritu amigo. En aquel entonces era marzo se acercaba la fecha del equinoccio y los enemigos de mi familia recurrieron al servicio de un Chaman, le pagaron un montón de dinero para que haga magia de muerte contra mi mamá, mis hermanos y contra mí. Lo que hizo él, hizo..

Un día al atardecer yo corría solito por la senda de la puna rumbo a casa. Conocía cada piedrita, cada hierba y cada flor por esta senda. Me saludaban con sus colores y su aroma. De repente empezó a oscurecer muy rápido grandes gotas de lluvia fría empezaron a tamborear por mi cabeza y por mi cuerpecito semidesnudo. Al principio aceleré mis pasos luego me eché a correr rumbo a casa. Estaba cerca, muy cerca y vi a mi mama saliendo por la puerta preocupada, despeinada mirando a la oscuridad y gritando mi nombre: Wak'a Qanwan, donde estás, mi hijito ?

Quería gritar que justo aquí estoy, cerquita, muy cerca. En este rato a mi lado derecho apareció una sombra negra, más negra que la noche, más negra que la oscuridad que me rodeaba. En el primer momento pensé que era un oso de anteojos pero era más rápido y ágil el animal. Unos segundos corría a mi lado pero de repente se puso interponiéndose en mi camino. Apenas pude detener mis piernas para no tropezar contra él. Escuche un triste y fuerte gemido, lo escuchótambién mi mamá y corrió a mi encuentro, llevando una luz en sus manos. Bajo los rayos de esta luz mamá y yo vimos a un perro, grande, delgado, todo negro, y con los ojos castaños llenos de amor y de dolor.. Justo entonces vimos también la trampa que allí alguien había puesto para que yo quedara traspasado por una lanza con afilada punta de metal envenenada.. El perro me había salvado la vida si no fuera por el yo habría sido picado por la lanza justo al nivel de mi corazón y mis pulmones..

Mamá, dije yo llorando, salvémosle la vida ! Es mi perro enviado por el espíritu de mi padre para que salve mi vida !

La lluvia como si de repente se detuvo, los últimos rayos del sol poniente iluminaron la escena trágica. La sangre del perro negro corría por la tierra y hacía surcos hacia mis pies descalzos. Sus ojos grandes y amorosos me miraban con afecto y confianza. Ayudé a mi mama que arrancara la punta de la lanza envenenada y que llevara al perro dentro de nuestra recamara. Enseguida llamamos a Yanawarmi quien era nuestra curadora y profetisa. Empezó un largo proceso de curación. Yanawarmi me dijo lo mismo que yo ya había presentido:    - No te asustes, pequeño Wak'a Qanwan, es tu perro con espíritu guardián enviado por tu padre para que te cuide mientras tu papá lejos está. Ningún mal te alcanzarási siempre vayas por el Camino de los justos.

Pasaron varios días yo dormía junto al perro negro, su cabecita estaba sobre mi pecho y yo sentía siempre su corazón latiendo cuando le daba la fiebre y cuando tranquilo estaba. Le di el nombre Illayux  porque me trajo buena suerte y me salvó de la muerte que me preparaban mis enemigos y también porque sobrevivió la perdida de sangre y el veneno. Nos hicimos mejores amigos nadie jamás me vio solo correr por las praderas, mis enemigos sabían que incluso cuando no le veían el perro negro parecido a un lobo negro del Abya Yala del Norte como una sombra de neblina siempre estaba a mi lado acompañándome. Su aullido avisaba y amenazaba a cada persona que se atreviera a acercárseme con intenciones malas. Al oír su aullido los cóndores detenían su vuelo en el cielo y los osos de anteojos se ponían de sus patas traseras para mostrarle su respeto.
Solo yo nunca le tuve miedo porque Illayux siempre me cuidaba y me miraba con un amor sincero y profundo. Pasaban los años, mi padre no regresaba y no regresaba, mi mama vivía como una viuda, los enemigos hacían conspiraciones para quitarle el poder a mi padre una y otra vez. Yo vivía mi vida despreocupado de los asuntos políticos salvando y cuidando a los animales heridos que encontraba en mis largas caminatas de meditación por las laderas de Los Andes. Le decía a mi mejor amigo: Illayux amigo, yo se que tú nunca me dejarás, no te irás de mi vida como lo hizo mi papá, yo ni siquiera recuerdo su imagen, jamás he escuchado su voz.. Hasta los recuerdos de mi hermana y mis hermanos acerca de papá pasan a ser cada día más débiles y nebulosos.

En conversaciones con Illayux y con mis animalitos adoptados pasaron 4 años más. Un día de improviso llegó la noticia más deseada y esperada: El Sapa Apu Túpac Isaac regresaba a su casa después de haber vencido varios enemigos y haber ganado muchísimas batallas. Era mi padre imponente y majestuoso que regresó a casa. Era verdad todo lo que de él relataban mis hermanos, era más hermoso de lo que me imaginaba en mi mente de niño. Lo primero que él hizo era abrazarme y besarme en la frente, luego a todos mis hermanos y a mi hermana y al fin besó a mamá también pero en su boca de tal manera que todos los hijos nos dimos cuenta que la amaba más que a su propia vida. En celebraciones y brindis, en fiesta y cuentos que parecían fantasía y no realidad, pasaron varias horas. En aquel momento me di cuenta que no había visto a mi amigo Illayux desde que vino papáy yo deseaba mucho acurrucarme en sus brazos fuertes y relatarle todas mis hazañas junto a Illayux. Salí a buscar mi perro amigo, lo buscaba desesperadamente pero no estaba por ningún lugar y nadie lo había visto. Lo llamaba y no me contestaba con su fuerte aullido.

Estaba confuso y muy triste, quería esconderme y llorar pero se me acercóYanawarmi y me dijo: No llores, pequeño Wak'a Qanwan, tu amigo siempre estará contigo, verás su sombra acompañándote por dondequiera que vayas. No podrás abrazarlo pero siempre te cuidará.

Luego ella me abrazó y fuimos a donde mi papá estaba para relatarle todas las proezas de mi amigo Illayux.

Escrito por Tanyita Yupanqui

/ PD Todos los protagonistas son personas reales, Illayux también /.


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Quechua:
*  Illayux - Afortunado - Lucky

* Wak'a Qanwan - Dios contigo - Emanuel

* Qikyusisa - Flor Blanca

* Yanawarmi - Mujer Morena

*  Sumaj Achachila - Gran Milagro